Y de repente,
llegaste tú,
convirtiendo mis horas de sueño
en horas llorando.
-Ojeras kilométricas
ojos hinchados-
No podía más.
Todo aquello me estaba consumiendo
(destruyendo)
Nadie se daba cuenta
del infierno que tenía dentro;
de las madrugadas
en las que la almohada
estaba llena de recuerdos
(ya rotos)
De los días aparentando estar bien.
Ponía sonrisas
(de papel)
y me las quemabas.
Poco a poco
todo se fue acabando.
Lo nuestro se acabó
(al fin)
Y yo…
Aquí estoy,
de nuevo llorando
y no por ti,
si no por todo lo que perdí,
me perdí de mí,
al estar contigo.
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